II Jornadas Leonor Izquierdo Cuevas
Estreno "A un olmo seco" de Jaume Aguilar i Matas
Leonor Izquierdo Cuevas nació en Almenar
el 12 de junio de 1894. Era hija de Ceferino Izquierdo e Isabel Cuevas Acebes.
Antes de instalarse con sus padres en la pensión de su tía Regina, Collado 50, casada
con Isidoro Izquierdo Ruiz, había vivido con sus progenitores en Almenar
(1894-1898), Agreda (1898-1900), Monteagudo de las Vicarías
(1900-1902), Ciria (1903), Gómara (1904-1907) y Soria
(1907-1912). La mayor de cuatro hermanos (Antonia, Sinforiano y Gregorio), su
nombre adquiere una relevancia especial al casarse el 30 de julio de 1909 con
Antonio Machado, Catedrático de Francés y Vice-Director del Instituto General y
Técnico de Soria.
En enero de 1911, el matrimonio se
traslada a París al haber sido concedida a Antonio Machado una beca de
Ampliación de Estudios en el Extranjero por un periodo de un año. A su regreso,
escribiría esta carta a su suegra y a su cuñada Eulalia:
Queridísima mamá y Eulalia. Recibimos sus cartas (y las de J) y la de Joaquín y aguardábamos a recoger los cuadros para escribirles. Ya están en casa y mañana tendrán sus marcos que quedaron muy bonitos. Tanto el retrato de Antoñito como el cuadro de Pepe los colocaremos en la sala. Yo sigo mejorando mucho pues Soria me sienta muy bien. Como con buen apetito y como el tiempo es bueno salimos con frecuencia a pasear pues no olvido los consejos de Quimaco y a tomar los aires del Mirón. Durante las fiestas de San Saturio hemos asistido a algunos festejos la procesión con la tradicional soldadesca la música militar que ha tocado en la plaza y en la alameda de cervantes. La tía Concha me está haciendo un abrigo de invierno muy hermoso, para pasar los fríos que no tardarán en venir. Mucho celebramos que están todos buenos en esa y que Joaquín siga mejorando. En esta casa todos buenos de salud. Suponemos que Paco estará próximo a terminar su oposición obteniendo un gran triunfo y que Pepito habrá entrado ya en combate con el mismo éxito. Muchos afectos a todos y Vds. Soria, 20 de octubre de 1911,
A unos meses del 114º Aniversario de su
fallecimiento, el Ayuntamiento de Soria y la Fundación Española Antonio Machado
han querido repasar en estas II Jornadas Leonor Izquierdo Cuevas aspectos
significativos y novedosos de su vida. El estreno de una nueva composición
musical, A un olmo seco, obra de Jaume Aguilar i Matas, supondrá un
nuevo homenaje a una mujer soriana y digna.

Biografía de una mujer digna
II Jornadas Leonor Izquierdo Cuevas
Leonor
Izquierdo Cuevas, esposa del profesor y escritor Antonio Machado, no tiene
todavía una biografía. Este ha sido uno de los comentarios más compartidos
durante las II Jornadas dedicadas en Soria, entre el 20 y el 24 de abril de
2026, a esta mujer de Almenar,
Fallecida a
los 18 años, daría la impresión de que por su juventud y por el hecho de haber
sido la mujer de Antonio Machado, su biografía careciera de relevancia. Mas, escuchando
las aportaciones de los ponentes y las ponentes de estas II Jornadas -patrocinadas
por el Ayuntamiento de Soria y la Fundación Española Antonio Machado-, estudiando
los numerosos trabajos publicados sobre ella a lo largo de los años, tras haber
recopilado en fin tanta y tanta documentación, la publicación de esta biografía
resulta cada vez más urgente y necesaria.
En el acto
de apertura de estas II Jornadas Leonor Izquierdo, celebradas en el Centro Gaya
Nuño, los días 20, 21 y 22, y en el Salón Gerardo Diego del Círculo Amistad
Numancia, la profesora Esther Vallejo de Miguel realizó un estudio
cuidadosamente elaborado sobre los poemas que Machado escribió sobre ELLA desde
Baeza. Nuestro estudio sobre la estancia en París del matrimonio, el día 21,
sumó nuevos datos a un tema de investigación importante. El profesor y escritor
César Ibáñez centró su ponencia en un valioso análisis comparativo titulado “La
joven amada muerta en Poe, Novalis y Machado”.
El Mirón y
la casita alquilada por Antonio Machado en 1911 abrió nuevas vías de
investigación gracias a las nuevas aportaciones, rigurosamente contrastadas, de
Julio Santamaría Calvo. Raúl Cacho, profesor de inglés del Colegio Santa Teresa
de Jesús de Soria, centró su ponencia en la historia de los lugares en los que estuvo
ubicado el “Olmo seco”, coincidiendo con lo que escribió en su día Gerardo
Diego: “El olmo no está abajo, junto a los álamos cantores, sino en la
colina. Y esta colina que lame el Duero es la del Mirón”. “En el Espino donde están sus tumbas” fue el título de otra brillante
y documentada lección del profesor Juan Antonio Gómez-Barrera.
Otro
personaje destacado en la Historia de la medicina española, el Doctor Luis Simarro
(1851-1921) -al que Machado agradeció su participación en el tratamiento
aplicado por el Doctor Valentín Guisande en relación con la enfermedad de
Leonor-, fue el título de la ponencia defendida de una manera didáctica y
admirable por el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco
Javier Bandrés Ponce.
Leonor y
todas las circunstancias de su vida fueron estudiadas, en la tercera jornada,
por la periodista Alejandra Mateos, autora del libro El hijo del Barbero.
La presentación del libro, El Diario de Leonor, en versión bilingüe, obra
de la escritora ibicenca Carolina Riera, supuso a continuación un acercamiento
a la estancia parisina de Leonor con su marido entre febrero y septiembre de
1911. Lo mismo se puede decir del coloquio, Una mujer digna, organizado
en torno a la figura de Leonor, dirigido por el periodista Pablo del Amo, la
conferencia de Ángel Lorenzo sobre La Ruta de Leonor (Almenar, Ágreda,
Monteagudo de las Vicarías, Ciria, Gómara, Soria), y la que protagonizó Isabel
Isla Gayo estudiando Los colores de Leonor.
Aportaciones, todas y cada una de las presentadas en estas II
Jornadas, que, a nuestro juicio, contribuyen al enriquecimiento del legado
cultural de la ciudad de Soria.
El broche de oro lo puso sin duda, ante un salón Gerardo Diego repleto,
el estreno mundial de la pieza musical, Al olmo seco, del
médico-psiquiatra y compositor, Jaume Aguilar i Matas. El dolor y la esperanza,
la fe y la cultura se fundieron en un gran abrazo colectivo, que convirtió la
ovación final en el símbolo de la voluntad de un pueblo por conocer más y mejor
su rica historia y su enorme patrimonio cultural.







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