BUZÓN MACHADIANO

BUZÓN MACHADIANO

Inauguramos, con motivo del 78 Aniversario de la muerte de Antonio Machado (Collioure, 1978), este BUZÓN MACHADIANO -al estilo del que existe en Collioure en la tumba del poeta-, en el que publicaremos todos los mensajes, recuerdos, cartas al poeta, etc., que nos sean remitidos y sirvan de recuerdo de la obra y figura de Don Antonio Machado. 

Pueden enviarlo al correo: antoniomachado_2007@yahoo.es    




Homenaje a Antonio Machado

(y, en él, a todo el magisterio)

Qventura que hayas sido aquí;

que escribieras lo que has dejado escrito;

que me hablaran maestros de ti

cual las madres a sus hijos;

que a mi alcance pusieran tus versos;

que a leer me enseñaran en ellos

las palabras que ellos enseñan,

la humildad que ellos encierran,

la grandeza que en ellos rebosa,

la poesía que en ellos es.

Qué ventura andar...

y pasar...

                haciendo, contigo, caminos.

     Del libro Donde el tiempo pasa, de Jaime Gil García


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Dibujo de Iván 

Enviada el 29 de abril de 2017 

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Mañana (17 de marzo de 2024) llegaré a Collioure, vengo desde un pueblecito de Málaga en la sierra de las nieves, Casarabonela.


ÚLTIMO VERSO

Por Paco Doblas  

El camino hasta Francia era un río suplicante

derrotada serpiente de obreros, campesinos

atrás quedaron todas tus huellas caminante

cuánta razón tenías poeta, no hay caminos

 

¿Los caminos soñados? Atrás quedaron todos

llegaste hasta el límite como tu predecías

ligero de equipaje pero lleno de lodos

y sueños convertidos en pesadillas frías

 

Atrás quedaron todas tus ansias de justicia

atrás quedo la guerra el fratricida idilio

de la España del hambre y la España de avaricia

atrás se quedo todo y delante el exilio

 

Y cruzaste la frontera herido de guadaña

ya rotas las banderas que tu verso cantaba

y el alma no sostuvo la ausencia de tu España

esa que tanto amabas y tanto te indignaba

 

Si ya domesticaron todas las tempestades

si ya no te quedaba república que amar

Si eras todo derrota y todo soledades

si tan lejos quedaban los labios de Guiomar

 

Hasta el último aliento tu poesía cantaba

hasta el último sueño fue para despertar

hasta la última sangre tu hombre bueno volaba

 

hasta el último pálpito fue para recordar

 

Te fuiste y nos dejaste pequeños universos

escritos como huellas en la efímera nieve

de aquel invierno de mil novecientos treinta y nueve

en que al final te quedaste a vivir en tus versos

 

La tarde que te fuiste de luces infantiles

brotó tú último verso en la soledad de Francia

del manantial sereno de tus mundos sutiles

esos días azules y este sol de la infancia*

 

Último verso de Antonio Machado encontrado en su abrigo tras su muerte en el exilio en Collioure

Poesía, memoria y república. Descansa en PAZ, maestro. 

Paco Doblas 

Presidente de VIVIR POÉTICAMENTE, Poeta , Arteterapeuta Gestalt,


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CARTA A ANTONIO MACHADO

DE MARCIAL LUQUE GUERRA

Soy Marcial Luque, un chico que estudia en la Universidad Complutense el grado de historia, un hombre como cualquier otro. 
Hablo como si te tuviera delante, ya que igual tú no podrás leerme aunque quiero pensar que en realidad, sí. Por eso escribo en este mensaje una dedicatoria para ti Supe que comencé a saber de ti desde muy pequeño, en el colegio leía y oía recitales sobre ti y guardé siempre mucho cariño hacia tu figura. En el vasto páramo de mi vida que catalogo como secundaria y bachillerato, leí a ciertos otros autores, pero te volví a estudiar, volví a leer algunos poemas y a vivir como si estuvieras presente en mi vida, aunque no di el salto más importante hacia tu figura.
Comencé a estudiar el grado de historia en la Complutense, y en pare gracias a la literatura y en gran medida, gracias a ti. Mi salto se produjo el año pasado, cuando volviste aparecer en mi vida. Todo esto fue al visitar Numancia en una excursión de mi profesor soriano de prehistoria, Alfredo Jimeno. En verano, conocí a otro soriano que me animó a leer tus obras; ese día comencé a escuchar tus obras en las canciones de Serrat, y cuando comencé el curso, cogí en la biblioteca el ejemplar de "Campos de Castilla" y me emocioné al leerte en profundidad, y queriendo saber sobre tu biografía y la de personajes y poetas históricos de tu momento, leí "Cuatro poetas en guerra" del hispanista Ian Gibson (autor que por cierto, me encantaría hablar con él algún día sobre ti  y muchísimas más cosas ya que también le tengo mucha estima). Y he continuado leyendo a José Hierro, autor que sigue en cierto modo también tu estela y también a Azorín, compañero tuyo de la Generación del 98.
Cerraré esta epístola virtual con que me gustaría irte a visitar algún día a Colliure y que te tengo muy presente en mi día a día, me considero un machadiano y que tu frase "hoy es siempre todavía" me da fuerzas muchas mañanas para seguir y continuar. Espero escribir algo propio algún día, no sé en qué género y en qué circunstancias pero desde luego, si basándome en gran medida en tus poemas y palabras. 
Un saludo a todos los lectores.



Por Andrés Gallardo. Es maestro de primaria jubilado y un apasionado lector.


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                EN EL CEMENTERIO DE COLLIOURE*

                                            “Olmo. . . mi corazón espera
                                             otro milagro de la primavera".

                              Por Ángel López-Amo Calatayud (Valencia)
                                                           
                               Admirado Don Antonio Machado,
                               después de tantos almanaques nuevos
                               la ciencia hoy tintinea en los bolsillos
                               y el tren no tose ya con tos ferina;
                               el hombre ha conseguido ir a la Luna
                               y hasta la nube sube la cartera.

                               Pero también le digo, Don Antonio 
                               que entre las ramas de su poesía
                               perdura cierta gracia verdecida,
                               esqueje vivo de su propia pluma.

                               ¡Ay olmo octogenario,
                                                             esos latidos
                                aniversario tras aniversario,
                                vaya milagro de la primavera!
                       
                        

                         *En los ochenta años del fallecimiento del poeta.


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PARA ANTONIO,
LEONOR

Por Francisco Javier Romera

Querido amor, no quisiera herirte. Ya se que eres frágil y no es nada fácil lo que voy a decirte. Antonio, mis dieciocho primaveras se convierten en otoños y mis otoños en inviernos. Siento que me estoy muriendo sin remedio.
Fui a tu lado tan feliz, que recordándolo no puedo callar.
Fui tan feliz que hasta voy a llorar.
Se de lo que soy capaz por el amor de un hombre
si cuando le pido amor, con amor responde.
La primavera no quiso hacer el milagro.
Ya no estoy contigo, búscame en la lluvia de Abril,
buscame en el Sol de Mayo.
Tu dolor Antonio, es también mi dolor.
Tu corazón clamando a Dios, se queda solo frente al mar
y desde allí, desde ese inmenso cielo azul,
tu niña tan querida, tu amor del alma que nunca te olvida
continuará sintiendo tu mano en la mía.
Y mi voz seguirá con bella melodía
repitiendo en tu oído "No sabes cuánto te quiero"
como una campana nueva, como una campana virgen
de un alba de primavera.
No todo se lo traga la tierra.
Que bien lo expresas amor mío
en uno de tus poemas.
Y cada noche dormida en mi dulce sueño eterno
yo siento tus besos y tu voz diciéndome
"Yo también te quiero"

                                   MUCHAS  HORAS

                                                                       A  D. Benito Pérez Galdós*

                        Han sido muchas horas,  Don Benito,
                        llenando mis bolsillos con sus letras :
                        aquel aprendizaje adolescente y solitario
                        que huérfano de amigos husmeaba
                        entre las páginas de tantos personajes
                        para aprehender así  la vida encuadernada.
                        ¡Qué historias  intrahumanas y hazañas nacionales
                        desde el bullicio de la Fontana de Oro
                        hasta el silente rezo de su Misericordia!

                        He recorrido la ilusión de sus palabras,
                        discursos, cigarrillos y tabernas;
                        y con la misma realidad de los garbanzos
                        he aprendido a caminar junto a su pluma
                        buscando hacerme en la novela de mi vida
                        Gabriel, Celín, Benina, Marianela,
                        o cualquier otro lazarillo amigo
                        de aquellos que me escriben desde el alma.
                        
Y en este siglo XXI  al lado
                        de tanta inmadurez en los cristales,
                        procuro yo salir por los caminos
                        para encender palabras y razones
                        y luego demostrar que lo correcto
                        no está en sacarle brillo a los perfumes,
                        sino en urgir al alma cultivando
                        las páginas de autores con talento.


                                                            ÁNGEL  LÓPEZ-AMO



  A Antonio Machado

Por  Luis Valverde Maldonado

 

Tu ausencia es una estrella clavada en nuestro cielo,

una vergüenza unánime cuyo clamor no cesa...

No nos bastan las rosas de Ronsard en tu suelo

que la tierra que exige tus cenizas no es esa.

  Tal vez no merecemos, tal vez no merecimos

ni tu voz buena y limpia ni que regreses más.

Tal vez pagar debamos lo poco que te dimos

mientras se enciende España con la luz que nos das.

  El rubor de tu ausencia ¡al fin! nos hace hermanos,

las esperanzas tuyas comprendimos al fin:

... Las dos Españas, mira, cogidas de las manos,

fugitiva ¡por siempre! la sombra de Caín.

  A tu conjuro canta Guadalquivir florido,

la triste alma del páramo por ti quiere cantar;

cantarán tu regreso con tu voz, tu latido

el yermo y la ribera, los ríos y la mar.

  Vendrás. Será tu sueño tranquilo y verdadero;

se cubrirá tu tumba de flores del camino...

La albahaca y hierbabuena, y el áspero romero...

Y la voz niña de ella cantando en El Espino.

 Vendrás. Necesitamos que tus cenizas santas

alienten nuestro sueño, calienten nuestro frío,

que yermos y riberas nos canten cuando cantas...

El pedregal arisco, los álamos del río.

  Vendrás. Y en esta tierra que tu recuerdo baña

florecerán tus huesos, tus sueños, tu quimera,

y el olmo centenario de nuestra hermosa España

contemplará el milagro de cada primavera.